Invertir en prevención es invertir en seguridad y salud laboral

Invertir en prevención es invertir en seguridad y salud laboral

Toda persona tiene derecho a un trabajo en condiciones de seguridad y salud, lo recoge la legislación española y lo debe garantizar el empresario. Y es precisamente aquí, en la protección de este derecho, donde juega un papel protagonista la Prevención de Riesgos Laborales. Su principal objetivo es proteger al trabajador de los riesgos que se derivan de su trabajo, evitando o minimizando las causas de los accidentes y de las enfermedades profesionales. Para conseguirlo es vital fomentar, tanto en los empresarios como en los trabajadores, una auténtica cultura preventiva, que debería tener su reflejo en un minucioso plan de prevención desde la fundación de la empresa.

 

La siniestralidad laboral es uno de los grandes problemas del sistema productivo en España. Se asocia a la precariedad y la temporalidad laboral, así como a la falta de esa cultura preventiva que debería estar plenamente asimilada por la sociedad. Y precisamente, con el objetivo de poner fin a esta lacra, nace en 1995 la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

 

Según esta norma, la prevención tiene una doble vertiente, ya que es un derecho de los trabajadores y también una obligación tanto para éstos como para los empresarios. Por tanto, cualquier empresa o empresario, que cuente con uno o más trabajadores a su cargo, está obligado a velar por la seguridad de sus empleados y a la vez cumplir con la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

 

Esta prevención de riesgos laborales busca promover la seguridad y salud de los trabajadores identificando, evaluando y controlando los peligros y riesgos asociados a cada entorno laboral al tiempo que fomenta el desarrollo de actividades y medidas necesarias para prevenir los riesgos derivados del trabajo. Estos riesgos se identifican como la posibilidad que tiene un trabajador de sufrir una enfermedad o un accidente vinculado a su trabajo. Entre ellos se contemplan tanto las enfermedades profesionales como los accidentes laborales. El accidente laboral se produce por un fallo humano o de otra índole, durante la jornada laboral de una persona o también durante el trayecto del trabajador al puesto de trabajo o en el de vuelta del trabajo a casa (son los denominados accidentes itineres). Existen diferentes causas desencadenantes de un siniestro laboral como las condiciones físicas del empleo, la falta de precaución del trabajador o de sus compañeros o superiores, circunstancias medioambientales y climatológicas, fallos en la maquinaria, errores en los sistemas de información o por la organización del trabajo. Por otra parte, las enfermedades laborales son todas aquellas producidas como consecuencia de las circunstancias psíquicas, físicas, químicas o geográficas que acompañan al puesto de trabajo.

 

Minimizar o evitar estos accidentes y enfermedades es precisamente el objeto de la prevención de riesgos laborales. La evaluación de todos los riesgos de cada sector, empresa o tipo de trabajo y el posterior diseño de las medidas necesarias de prevención es clave para que tanto empresas como trabajadores se puedan anticipar los riesgos y sean capaces de minimizar las bajas, accidentes y enfermedades laborales. Por tanto, en algunos casos se actúa sobre la empresa (con medidas de prevención que afectan al centro de trabajo y a todos los trabajadores) y en otros sobre el trabajador (medidas de prevención individuales, como por ejemplo el arnés o  la mascarilla).

 

La prevención paso a paso

 

La prevención de riesgos laborales es un proceso planificado en varias etapas:

 

  • Evaluación inicial de los riesgos inherentes a los puestos de trabajo de cada empresa: Este análisis ha de ser periódico y muy minucioso
  • Medidas de acción preventiva: Éstas se basan en el anterior análisis y se diseñan siempre adecuándolas a los riesgos concretos detectados en cada empresa para garantizar la efectividad de las mismas.
  • Proceso permanente de información y formación de los trabajadores: los empleados deben conocer el alcance real de los riesgos derivados de sus puestos de trabajo y la forma de prevenirlos y evitarlos.
  • Adopción de las medidas diseñadas: el empresario está obligado a integrar la actividad preventiva en la empresa y la adopción de cuantas medidas sean necesarias para garantizar la seguridad y la salud de sus trabajadores.

 

El incumplimiento por parte de los empresarios de sus obligaciones en materia de Prevención de Riesgos Laborales dará lugar a responsabilidades administrativas, civiles y penales por los daños y perjuicios que puedan derivarse de dicho incumplimiento Todavía es muy habitual que los empresarios desconozcan estas “lagunas” en la protección de los empleados de su empresa pero “la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento” y por tanto de las sanciones que se les impongan. Las infracciones en materia de prevención de riesgos laborales pueden ser leves, graves o muy graves y oscilan desde los 40 euros hasta los casi 900.000 euros.

 

Pero más allá de estas posibles sanciones, todo empresario debería tener en cuenta que una buena prevención no sólo consigue minimizar los daños o evitar multas sino que es clave para mejorar y hacer más satisfactorio el trabajo de sus empleados día a día y por tanto mejorar exponencialmente su productividad…

Deje una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cuatro × cinco =